Des – Relaciones [no solo] digitales

Somos sociales. Hasta aquí, creo que todo el mundo estamos de acuerdo. Los seres humanos somos sociales, aunque no es un atributo exclusivo de nuestra especie, no vayamos a creer que somos la única que establecemos relaciones, creamos vínculos y comunidades…

Este hecho implica que en nuestro día a día establecemos todo tipo de relaciones y a muy diferentes niveles, en diferentes espacios y por supuesto con diferentes objetivos. Párate a pensar un momento en un día cualquiera y haz un repaso a las personas o grupos con los que tienes contacto, estoy segura de que un montón de ámbitos y facetas de tu vida entran en juego: familiar, pareja, amistades, laboral o estudios, de forma quizás más intensiva u otras relaciones más superficiales o seguro que menos intensivas como podrian ,ser a saber vecindarios, las personas con las que nos cruzamos por la calle, nos encontramos al hacer los recados…

El hecho de ser sociales no ha cambiado desde el inicio de los tiempos y la especie. Lo que sí ha cambiado o evolucionado es el hecho en el que en ocasiones se establecen y mantienen y desarrollan esas relaciones. Y por supuesto, como todo lo que empieza siempre se acaba (como tu serie de culto favorita, el café y el pintxo del almuerzo o las vacaciones) cómo tienen o le damos fin a esas relaciones también ha evolucionado.

He de decir que los tres comportamientos que intentaré describir a continuación no son exclusivo de esta era digital-virtual-2.0, son comportamientos llevados a cabo en todas las épocas y por todo tipo de personas y seguramente que en más de un contexto cultural. Pero esta época hiperconectada, llena de dispositivos, apps y likes quizás deja más en evidencia estos comportamientos por viralidad, replicabilidad y omnipresencia digital.

     Zombing o “the virtual dead”

The virtual zombie

Zombie molona de OpenClipart

Confiesa, tú también lo has hecho o probablemente lo estés haciendo ahora mismo con alguna o algunos de tus ex. Podemos llevar a cabo este comportamiento con todo tipo de ex-relaciones, pero el más habitual es con personas con las que hemos tenido algún tipo de relación seudoemocional. Sí, has acertado, la mayoría de las personas con las que practicamos zombing es con ex-novias o novios, ex-amantes, ex-nonovias o nonovios, ex-maridos, exmujeres, ex-follamigos… Ex, al fin y al cabo.

Se trata básicamente de una relación finalizada (las formas o contextos pueden ser de buenas, de malas, con o sin sentimientos buenos o malos… como en botica) pero en nuestro afán de no olvidar o dejar que nos olviden nos dedicamos a dar señales o guiños en entornos virtuales en los que no nos comprometemos pero sabemos que nos hacemos presentes. Se trataría de los likes, me gusta, retuits, me encanta.. o interacciones similares ante la actividad de la(s) otra(s) personas en las diferentes plataformas en que participe(mos): instagram, facebook, twitter, ¿tinder?… En los casos en los que haya algún tipo de interacción, quizás algún mensaje “banal” a través de mensajeria instantánea (whatsapp, telegram, signal…) cuando vemos que ha cambiado su foto de perfil o hemos tenido noticia de alguna novedad importante en su(s) vida(s).

Seguramente nuestra intención no es retomar la relación que existió en su día, a saber… Lo más posible es que actuemos más desde la nostalgia y queriendo dar valor a algo que existió y ya no, algo así como el modo #cualquiertiempopasadofuemejor (Gracias, Karina, eres muy grande). Igual nos cuesta pasar página o simplemente no queremos. Pero pensemos en la(s) otra(s) parte(s)… ¿Por qué no decir lo que queremos decir y actuar desde el anonimato de un gadget? ¿Por qué no vivir en el presente (sí, a lo loco)? o la mejor opción, aprender a dejar ir.. La opción más sabia y saludable.

     Benching o el perro del hortelano

Benching

Banquito inspiracional de OpenClipart

“Palabro” derivado de bench, que quienes practiquen alguna suerte de deporte de equipo y no sean la figura #1 reconocerán como permanecer en el banquillo. En esto de las des – relaciones, esta modalidad practicamente siempre se efectúa en contextos seudoamorosos y seguramente si me pongo en modo Lope de Vega, con todos mis respetos por los clásicos, lo entenderemos mejor. Practicamos benching cuando tenemos a alguien “ahi” o de plan “B” para cuando las opciones principales nos fallan o por simple egocentrismo. Al fin y al cabo ¿a quién no le gusta saberse objeto de deseo de otra(s) persona(s). El terreno más habitual para la práctica de benching es el virtual ya que en el físico parece que no tiene tanta gracia. Consiste principalmente en tener una relación de coqueteo-tonteo habitual y frecuente con otra(s) persona(s), no tanto el ámbito más público (aunque también) ya que lo  que mola del benching es el texting continuo, siempre, a deshoras, mezclado con sexting y otro tipo de intercambio de material gráfico en su caso… Para finalmente nunca quedar ni entablar ningún tipo de relación que avance o evolucione a otras formas. Cuando practicamos benching tenemos claro que queremos divertirnos y ocupar nuestro tiempo siempre que no estemos haciendo otras cosas más divertidas o importantes. Lo que seguramente no tengamos tan clara es la percepción que de esa des-relación tenga(n) la(s) persona(s) con las que lo practicamos.

A favor del benching he decir que es un comportamiento típico de la fase de cortejo (¡Pardiez! ¡qué viejuna, clasicorra y convencional estoy sonando!) en la que se trata de desplegar todas las armas para “enganchar” a la(s) otra(s) persona(s). Pero todo en exceso cansa y por supuesto, si ya tenemos claro que no queremos avanzar, tratémonos bien y dejemos volar

     Ghosting o si te he visto no me acuerdo

ghosting

Fantasma molón de OpenClipart

Quizás has iniciado esa relación en una app de dating, bien sea gratuita como Tinder, Lovoo, ¿quizás Badoo? o de las de pago que se anuncian en la tele o a través de otra red social generalista o de las de compra-venta al estilo de la del “claro que sí, guapi“, da igual. Os encontráis, hacéis “match” y a partir de ahí ¡viva el amor o la amistad! La relación ha podido ser exclusivamente virtual plagada de mensajes, comentarios, likes, me gusta, privados, selfies, sexting… Hasta que decides desaparecer, bien por aburrimiento, por pérdida de interés o por haber puesto el foco en otra(s) persona(s). En este contexto de relación íntegramente virtual desvanecerse o desaparecer como un fantasma es de lo más fácil, ya que basta con no conectarse a las aplicaciones o plataformas en las que tenía lugar la relación o hacerlo con otro perfil no vinculado de ninguna manera con el anterior. Así cuando la persona quiera continuar con la relación, mande mensajes,  haga likes, comente… no tendrás ni que molestarte en no contestar, simplemente no te conectas. La(s) otra(s) persona irá variando su estado emocional desde ojiplática hasta el desconcierto, la ira, el enfado, el despecho… las fases del desamor.

Si quieres actuar con algo más de crueldad, no tienes más que dar de baja los perfiles que utilizabas, así la sensación de desconcierto será mayúscula desde el inicio y el paso del amor al odio será inmediato.Quizás la relación virtual se ha desarrollado de manera paralela a una relación convencional de las de quedar al café, tomar unos multifrúticos, findes románticos, paellas en casa de la familia p, vacaciones en el mar… Hasta que se rompió el amor (Rocío Jurado otra grande). En estos casos, el ghosting se manifiesta claramente en el caso omiso a la(s) otra(s) persona(s) en las redes sociales y otros entornos virtuales, aunque también se manifestará en el plano 1.0, el de la kuadrilla, familia, lugares frecuentados… Cortar, finalizar una relación… como siempre pero en muchos más espacios que antes de la web 2.0.
Nada nuevo bajo el sol de las relaciones pero tratémonos bienNada nuevo bajo el sol, finalizar relaciones de todo tipo siempre ha existido y siempre existirá, Comenzar amistades, aventuras, noviazgos, matrimonios .. es parte de la vida, así como que estas se diluyan, se acaben por miles de razones. La era digital añade el componente de omnipresencia, omnirrelación, multiplataforma y multidispositivo, en muchos planos, que cuando todo va viento en popa a toda vela alimenta el apego, la atracción y el amor, en su caso, pero cuando lo bueno se acaba, lo que jugaba a favor de la relación ahora puede ser (siempre dependiendo de las percepciones personales) una gran muestra de crueldad y causar un gran daño (a veces multiplicado a la enésima potencia) de manera gratuita. Tratémonos bien, en todos los ámbitos y facetas de la vida, digámonos que no nos queremos, que no vamos a seguir viéndonos y que la relación que hasta el momento teníamos llegó a su fin, pero digámosnoslo. Todo lo demás son maneras “feas” de acabar relaciones y de no tratarnos bien. Comportémonos de manera madura y responsable y acabemos bien.

En esta ocasión, me he divertido un montón buscando los clips para ilustrar cada uno de los comportamiento en OpenClipArt, además de idear una leyenda resultona e informal. Además, he redimensionado la miniatura de la portada de la publicación con Gimp, como de manera habitual. Y como escribir este post me ha llevado un rato largo en el que he estado en diferentes sitios, he trabajado utilizando mi propia mákina con Ubuntu Mate (hace una semana celebrábamos que hacía dos había sido declarada sabor oficial de Ubuntu) y alguna otra mákina ajena que corre con Ubuntu. Sí, has acertado, ¡me flipa el software libre!

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