Postureo emocional

     La situación

Una relación entre personas que atraviesa dificultades. Tras varios intentos de implementar alguna solución, la situación resulta insostenible y la relación se da por finalizada, bien por una las partes o todas las implicadas, puede ser que de mutuo acuerdo o puede ser que la decisión no sea en absoluto compartida. Puede ser una relación de amistad, de amor, de colegueo, familiar incluso laboral.

     El impacto

Tras la finalización de la relación, ambas partes tratarán de retomar y recomponer su cotidianeidad, prescindiendo obviamente de la otra parte de la relación y poniendo en práctica diversas estrategias para sobreponerse, recuperarse y volver a “estar bien”. Amistades, compañeras o compañeros, otros familiares, nuevas o antiguas aficiones.. y en “los tiempos que corren” como no podía ser de otra manera.. las redes sociales y el postureo o esa manía por aparentar, exagerar o inventarnos lo que no somos, tenemos y no queremos ni ser ni tener

     El corto

Desde que descubrí este corto de poco más de 8 minutos hace unas semanas gracias a la web applicantes mi cabecita (o cabezota, depende de la perspectiva con que se mire) no para de dar vueltas en torno al concepto postureo, que si bien, en mi humilde opinión he existido y existirá siempre, el concepto como tal y generalización de uso y normalización lo conocemos en esta época de vida o identidad digital, virtual que nos creamos y construimos en las plataformas y redes sociales.

Chica y chico que mantienen relación amorosa y deciden ponerle fin. Chica y chico que utilizan y participan en redes sociales, comparten su vida en instagram y se esfuerzan en el postureo para hacer ver a la ex-pareja que la vida continùa y son felices. Chica y chico que ocultan su sufrimiento y hacen sufrir a la otra parte. Chica y chico que sufren y hacen sufrir. Buuff… Nada como la intensidad de un desamor millenial para poder entender la fuerza devastadora del “Postureo Emocional” pero que puede ponerse en práctica en todo tipo de relaciones, entre todo tipo de personas de todas las edades y de todo tipo de naturalezas.

La actitud 2.0 acarrea que todo lo que comemos, vemos, leemos, con quien estamos, a quien conocemos, lo que hacemos, los lugares a los que viajamos, los objetos que compramos, lo que creamos, lo que escuchamos… retratado en unos cuantos caracteres, un mapa de bits y alguna que otra etiqueta. Seguimos los códigos de uso de cada red y sus usuarias y usuarios para “relatarnos”

Nuestra identidad digital no deberia ser más que un reflejo de nuestra vida real… Otra faceta más, otro lugar en el que estar, compartir y participar, totalmente acorde y coherente con nuestra cotidianeidad 1.0, la del día a día en nuestra vida laboral, familiar, social… Cuando nuestras vidas real y virtual “no hacen match” o no son acordes, puede surgir el conflicto, de muchas maneras y con diferentes tipos de consecuencias, pero el mayor conflicto lo sufriremos nosotras en primera persona.

Porque el postureo puede resultar divertido Confiesa, seguro que tú también has compartido un artículo que no te has leído pero has precedido por “Interesante y deberías leerlo”, fijo que has publicado alguna foto haciendo algo que ni siquiera te gusta pero “está de moda”… por aparentar, posturear.. Se queda en la vida virtual, sí, siendo conscientes de la huella o rastro que inevitablemente vamos a dejar pero que habitualmente no tendrá ninguna transcendencia.

El gran conflicto llega cuando con ese postureo lo que quiero conseguir (a veces de manera consciente en otras ocasiones no tanto, dichosas emociones) es “hacer sufrir” a la otra parte, que eche en falta lo que yo aportaba en esa relación y que le resulte irreemplazable. ¿Quién no ha alardeado de lo bien que le va en el nuevo trabajo sabiendo que alguien del antiguo nos está escuchando? Sinceramente, ¿no has querido hacerle llegar a tu exmejor amigo que ahora disfrutas de todas las cosas que no hacías porque a él o le gustaban y a tu nueva cuadrilla sí?

Puede ser que sea cierta la nueva situación, pero muchas veces es simple postureo, por orgullo, amor propio, por despecho… ¡tantas razones!

     El conflicto

Este es el conflicto.. la discordancia entre mi yo infeliz y el yo que enseño feliz, mi yo triste y el yo que enseño alegre.. En la vida real siempre lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, en la vida virtual por supuesto que lo hacemos, conociendo además el impacto de “viralidad” que podría tener así como la permanencia de esos contenidos, con lo que el daño, sufrimiento o impacto negativo que queramos conseguir en otras partes será “para siempre”

¿Somos conscientes de que ese impacto negativo para siempre también es para nosotras? Ese afán por mostrar algo diferente a lo que no soy es causante de malestar, sufrimiento, frustración.. Un estado absolutamente tóxico y dañino, que podría tener consecuencias más serias para nuestro bienestar físico, emocional y mental. 

     Algunas cuestiones para una actitud sana

Si partimos de la premisa de que una actitud sana implica coherencia entre nuestra vida real y nuestra identidad virtual, debemos tener en cuenta algunas cuestiones para que el tan arraigado postureo nos acarree las mencionadas consecuencias negativas.

  • Tal y como ocurre en la vida real, las emociones negativas salpican y contagian todo alrededor. La diferencia con la vida real es la permanencia de esas emociones, la huella que dejan y la capacidad de réplica gracias a la interacción del resto de personas.  Puede dejar de convertirse en una emoción momentánea, individual y anónima y convertirse en una emoción compartida y viral, dificultando que siga su curso natural y favoreciendo su permanencia.
  • Es inevitable no sentirse bien cuando una relación se acaba, sea cual sea el rol que hayamos adoptado en “ese punto y final”. Las emociones vinculadas a ese malestar son totalmente naturales y normales: tristeza, negación, ira, frustración, pérdida de autoestima…
  • Compartir emociones negativas en redes sociales por supuesto que no está prohibido, a veces podemos sentir la empatia virtual de mis contactos, el apoyo y la escucha de aquellas con quienes comparto mis publicaciones, etiquetas y fotografías.
  • No se trata de contar en las redes “cómo no estoy”, ¿por qué no plantearme la “dieta digital” o la desconexión de ciertas plataformas y permitirme el lujo de no estar bien, pasar tiempo conmigo y otras personas sin mediadores digitales y retomar el estado online cuando me recupere?
  • Por supuesto, que en un inicio debemos evitar las consecuencias negativas del postureo en primera persona, pero nunca perder la perspectiva de que mis actos, publicaciones, retuits y “me gusta” pueden tener impacto en otras personas y herir y causar daño.

Como no podia ser de otra manera animo a todo el mundo que así lo desee a participar, compartir y pasar tiempo en la red o redes que decida y sean de su preferencia. Por supuesto, cada cual decide dónde y con qué rol tomar parte, incluso el no estar en redes también es una opción más que interesante, se tenga la edad que se tenga (sí, con redes también me refiero a WhatsApp) Pero como tampoco podía ser de otra manera por supuesto animo a que el uso que hagamos de las redes sea para nuestro bienestar, tranquilidad y salud..  Deberíamos repensarnos muy bien el uso que hacemos cuando lo que conseguimos a cambio es frustración, dolor y sufrimiento.

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En esta ocasión, me he divertido buscando imágenes de corazones en OpenClipart y aún sigo ojiplática con la de variaciones y temáticas diferentes sobre el mismo concepto que me he encontrado.  Además, es la primera publicación que hago desde “mitxikitin” desde que instalé Ubuntu Mate y responde como un campeón, fino todo lo rápido que permite 1 Gb de RAM y ningún error imprevisto. . Sin olvidarme de que me declaro fan absoluta de los temas de la banda sonora del corto – excusa para hablar de postureo, desde que lo descubrí no hago más que escucharlos en emisoas, televisión.. Están absolutamente de actualidad, por lo que respiro aliviada¡ porque no son tan vintage como pensaba!

 

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